de agua

aguas

Aquel tipo era de agua, sí, pero nunca supe si agua fuerte, ardiente o simple agua de borrajas. Podía ser agua de coco, agua sucia o reconfortante tisana. Dependía de como soplara el viento, de hacia donde arrastraran las corrientes. Un día llegaba agua de Vichy y en breve se transformaba en aguachirri. Fuera como fuera, su presencia lo inundaba todo y, siempre siempre, se escurría entre los dedos.

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