Más madera

El vocal del PP en la Comisión de Seguridad Vial del Parlamento da positivo en un control de alcoholemia.

La realidad supera la ficción.

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pecado original


Y si el pecado original, ése sobre la que tanto nos adoctrinaron, no es más que la insatisfacción constante. La duda omnipresente sobre si la vida que vivimos es la única, la mejor o la menos mala de las posibles. El no saber si lo que hacemos es la apuesta ganadora.
Si así fuera, me quedo con otra duda existencial: La de no saber quién ha aprovechado mejor ese sentimiento. Si las religiones, especialmente la católica, o el capitalismo. Las primeras, llamando a la resignación de los desfavorecidos por el presunto bienestar al otro lado de la muerte. El segundo, haciéndonos creer que la solución a nuestra insatisfacción es el último modelo de cualquier electrodoméstico, el trapito de temporada, el auto de mayor cilindrada… en fin, el deseo por el consumo, motor y esencia de su estructura.
Fuera como fuese, no nos queda otra que aprender a convivir con esa duda. En la medida de nuestras posibilidades, domesticarla, para que no nos revuelva más de lo imprescindible o necesario. Es que, visto así, si no hubiera sido por ella, por esa angustia por cambiar, nos habríamos quedado en la edad de piedra. Aunque, como diría Groucho, para llegar a las más altas cotas de la miseria, quién sabe si ha valido la pena.
Reflexiona Vinyamata en su manual de Conflictología: “Creerse en posesión de la verdad llevará con facilidad a adoptar actitudes y planes tendentes a establecerla que se alejarán de la tolerancia y del respeto de la diferencia y de la disidencia. La duda persistente también puede conducirnos hacia un pesimismo, así como a la indiferencia frente a los problemas ajenos”.

Tormentas de colores


Recuperar el silencio
Ése que a ratos ensordece
Al que hoy salpican los golpes de viento.

Disfrutar de la calma
del sinreloj
Improvisar

Dejarse llevar por lo que pida el cuerpo.

Ordenar los rincones agolpados de papeles y trastos viejos
Descubrir en el fondo del armario que los años no pasan sin más
Tener tiempo para todo lo pendiente
Y hasta para decidir “mejor, mañana

Botarse en el sofá
Saborear la música, con ese sonido especial que toma después de organizar el caos de CDs
Encontrar la ocasión de ver aquella peli que bajaste hace tanto.

… Son algunas de las bondades de estas rachas de tormentas y alertas coloridas.
Nunca saqué tanto partido a una recomendación oficial.
Mucho menos a la de quedarme en casa.

taxonomía

Hay problemas que se resuelven y problemas que no se solucionan nunca, que van mutando pero permanecen. Con los que tenemos que acostumbrarnos a vivir.

Hay problemas que evitan otros problemas.

Y problemas que tapan otros problemas.

Entre otra gran variedad de especímenes, claro está.

el momento preciso

Hacía unos meses que el ritmo había cambiado. Los besos habían desaparecido de los saludos y de las buenas noches. El sexo pasó de apasionado a ocasional y, sinceramente, bastante rutinario. Ya no se frotaban los pies fríos bajo las sábanas, donde cada cual se limitaba a ocupar su esquina para roncar. La confianza dio permiso a la aerofagia. Los temas de conversación ya no resultaban emocionantes, mucho menos interesantes ni sorpresivos. Se tenían aprendidos los argumentos, los giros, los gestos, las estrategias. Llegados a ese punto, se miraron a los ojos y concluyeron: ¡Vamos a casarnos!