qué hacen sus discursos con nosotrxs?

El continuo bombardeo de relatos no resulta inocuo. En elaborar y difundirlos se esmera buena parte de la actividad política: controlar las agendas, los temas de la bronca en todos los foros y tertulias. Lo de gestionar, ya si eso, mejor en privado… Tú sabes, la política es la política (como el fútbol es el fútbol y las trampas que no pita el árbitro se quedan en la cancha. Pactos de tramposos).

Lo cierto es que los relatos nos atraviesan aunque no prestemos atención. Como ajos camuflados en la comida, nos provocan digestiones pesadas. Aplaudiéndolos y repitiéndolos, pura aerofagia. O inmovilizándonos del espanto y el terror, como inflamación por intolerancia alimentaria.

De una u otra forma, ahí quedamos, afectadas por las palabras. Atrapadas en sus laberintos, buscando salir de esos tableros de palabros vacíos, donde siempre ganan quienes siempre ganan.

Por esta vez, salir por la tangente puede ser una opción válida para habitar y hacer habitables otras realidades posibles. Para seguir soñando y construyendo sin que nos colonicen plenamente la realidad y los horizontes.

La pregunta me sigue rebotando: Qué hace el relato en nosotrxs? Qué hacen sus relatxs conmigo? Cómo salir de su radio de influencia? Cómo responder sin quedar atrapadas en la abstracción teórica, en el matiz del término o el dato?