Lo líquido también mancha (*)

Es falso

nada pasa de puntillas

nadie resulta indiferente

 

Hasta lo más sutil deja huellas

incoloras, inoloras… pero quedan

 

Por flojos que enredemos los lazos

para soltarlos rápido y huir

siempre podremos pisarnos los cordones

 

El silencio nos hace cómplices

de lo bueno y lo peor

 

Las frases que no atendemos

las que no queremos escuchar

nos asaltan una madrugada cualquiera

regurgitando problemas

reivindicándose como solución

 

La ausencia de solidez

no es insípida

como poco, provoca náuseas

 

Lo líquido también mancha.

 

(*) La culpa fue de Bauman.

 

 

 

 

quiero ser silencio

Quiero ser silencio

dejar de salpicar con más ruido

y observar

solo observar

.

Las palabras se resisten a mi intento

hacen por salir

Me retumban en la boca

vibran en mis paletas

desafían mi empeño

Las muerdo

.

Frases armadas

bombardean los límites de mi cabeza

destructoras

arpías

.

El volumen baja

pero el silencio no llega

Otro zumbido se acerca

Sílabas reagrupadas

construyen sentencias

intentan abarcarlo todo

absolutas

simplistas

excluyentes

Me defiendo

Levanto trincheras calladas

lanzo pensamientos flexibles

miradas sin juicio

paisajes sin nombre

.

No venceré

lo sé

Disfrutaré de la tregua

lo sé

el sol de invierno no entra en los jardines libres

El sol de invierno apenas se cuela por el jardín abandonado

abandonado o no tanto

Así somos

Aquí las plantas nos enredamos a nuestro antojo

y no cedemos el paso a humanos ni otras formas de arrogancia

Pasen o no pasen

no dibujamos caminos con ridículas piedras de colores

Los niños no nos trepan

no se columpian en nosotras

Están al otro lado del cristal

de puertas y ventanas

Al otro lado del cristal de las pantallas

Los enamorados no lloran sus desencuentros arrancándonos pétalos

Menos mal

Ahogan la indiferencia en alcohol y otras drogas

Como mucho, potan su desconcierto sobre nuestras raíces

O dan esquinazo al deseo insatisfecho entre otras piernas

en otros flujos

Los jardines libres escondemos tesoros mohosos

libros que nadie leyó

juguetes oxidados

colillas inconfesables

repetimos onomatopeyas que nadie quiso entender

Fabricamos noches oscuras y ventosas

a plena luz del día

Y disfrutamos atrapando a intrusos

hacemos que se pierdan

que jamás encuentren la salida

y acaben desvaneciéndose

confusos

composterizados

a ras de nuestro fango