Cuando logró dormir, su sueño ya había pasado. Así que no le quedó más remedio que deambular por fantasías ajenas.
Al despertar, aquella realidad tampoco le pertenecía, pero no encontró otras disponibles. Resignado, se levantó dispuesto a habitarla, aunque con el sigiloso propósito de ir moviendo las cosas de sitio, en silencio, poco a poco.
búsqueda
momentos
Cuando ya no lo esperaba
llegó un tiempo hecho de buenos momentos
hilados unos a otros
como una colcha de viejos retales coloridos.
Quise conservar los primeros
así que les busqué un lugar privilegiado en mi salón
Pero, poco a poco, se fueron reproduciendo
como extraterrestres al mojarse
Total, que acabaron rebosándome las estanterías.
En mi pequeña casa apenas cabemos
los armarios no cierran, repletos
y muchos de los mejores ratos deambulan flotando
pegados al techo, junto a los globos de mis cumpleaños.
Estrechos andamos, sí
pero esta multitud con la que ahora comparto piso
también me ablanda los problemas, colocándolos en su sitio
y hasta me ilumina caminos que antes
yo solo
ni siquiera imaginaba.
atajos
silencio
Si por una vez cultivamos el silencio
el de la noche calentita bajo la seguridad de la manta
Si nos recreamos en la mirada sin palabras,
ésa a la que una mueca le basta
Si aparcamos tanto ruido, tanta palabra
la distorsión de la sintaxis
el dije digo diego
el entendí, interpreté, creí…
Y si volvemos al silencio
si concentramos el oído en la respiración
en el insistir de las olas
el correteo de hojas jugueteando con el viento
las burbujas que te envuelven bajo la marea
si concentramos el oído en la respiración
en el insistir de las olas
el correteo de hojas jugueteando con el viento
las burbujas que te envuelven bajo la marea
Si pruebo a callarme y, de pronto, te escucho
Si guardas silencio y me miras
de barro
olas y encinas
Salgo de mi desierto de oleaje ensalitrado
me pierdo en tu océano de encinas y olivos.
Por el sendero, una anciana sonriente me aborda
quiere mostrarme su casa
me obsequia con la sombra de su patio
me protege de la caló con agua fresca y fotos antiguas
Me transporta a su pasado
mostrándome el doblado de su casa
una buhardilla rebosante de baúles y recuerdos
de objetos que se conservan porsi
por quiénsabe
ajuares nunca usados
baúles venidos de América…
Con ellos debí soñar anoche
y desperté con la maleta de Lezcano,
la que el abuelo se llevó a La Habana
el padre a Venezuela.
Y ahora, en la tarde, Manolo García me pide la maleta de los sueños…
Cosas que pasan.






