Va por Semi !!!
cualquiera
elásticos
Hay momentos, situaciones, que nos exigen una elasticidad suprema. Ya saben, la rama que se dobla y sobrevive, frente al rudo tronco que cae abatido por el viento. Aquel cuento chino.
No es que lo ponga en duda. Al contrario. Sólo que los elásticos también se enredan, como en el juego de la infancia, entre los dedos. Y, a veces, hasta rebotan golpeándonos la cara.
una de piratas
Hay épocas en las que es preciso cruzarse el sombrero de papel, empuñar la espada de cartón y surcar los mares, navegar rumbo al Imperio para, una vez allí, batirse a muerte contra todos sus guardianes hasta, al fin, alcanzar el cofre de los tesoros que durante siglos han expoliado.
Con el botín a bordo, recorreremos el mundo, desfaciendo las injusticias de la historia, financiando la agricultura y la cultura, avalando las industrias sostenibles, posibilitando que cada cual viva como le plazca en su tierra y que viaje sólo quien quiera, dando eco a la imaginación colectiva, aboliendo la dictadura de los mercados y el rodillo ideológico, garantizando el acceso a la salud, educando en la igualdad y la justicia.
Acabada la tarea, bucaneros, de vuelta a casa, a cultivar el huerto de las ilusiones y las chifladuras.
Y todo, antes de que suene el timbre, el que pone fin al recreo de nuestros sueños, el que nos vuelve a encerrar en las jaulas de la realidad.
circos
papeles
Como las burbujas de aire bajo el agua, los papeles olvidados salen a flote en las mudanzas. Éstos son de cuando las pateras llegaban un día sí y otro también, de los tiempos en que empezaban a chirriar los discursos xenófobos en boca de los apuntaladores de murallas, enladrilladores de orillas, arrasadores de sebadales, hormigoneros de horizontes…
días vacíos
Hay días en que todo retumba y vuelve
expandiéndose en un inmenso vacío
un vacío, por momentos, asfixiante.
Hay días que fluyen solos, por su cuenta,
resistiéndose a todo intento de programación, previsión.
Días que se sacian con una sonrisa, una mueca, un zambullirse en la marea.
Hay días repletos de palabras vacías.
Vocabularios que no bastan para describir un segundo.
Emociones que no caben en ningún acertijo.







