historia natural

En algún siglo de este viejo planeta, tus células y las mías formaron un mismo organismo.

Una microbacteria, un árbol, un gigante o diminuto animal marino, un alga o un dinosaurio, un elefante o quizás un gusano. No lo sé. No puedo recordarlo.
El ciclo de la vida o el alimentario, qué más da, nos separó en algún momento y desde entonces recorrimos miles de seres y formas, cada uno por su cuenta.
Hoy, aquellas células con las que convivimos componen nuestros respectivos cuerpos, donde ahora se reconocen, se buscan, se compenetran, se funden…

estrategias

Si me atacas y me enroco, me encierro entre mis propias piezas, me inmovilizo, me asfixio. Tú ganas.
 
Si contraataco, abandono mi jugada, dejo de ser yo para responder a tus impulsos, quedo vulnerable e indefenso, avanzo a tu ritmo. Tú ganas.
 
Ahora que veo tus fichas, la caída de tu rey no es para mí un objetivo. Mucho menos los contoneos de esa reina tuya. Tampoco derrumbar las torres en las que habitas. Así que, pensándolo mejor, abandono este tablero. Tú ganas. Yo gano.