despertar

Al despertar encontró sus sueños esparcidos por la cama.

En un primer momento pensó hacer lo de siempre: abrir la ventana y sacudir las sábanas, aireándolo todo mientras él se metía en el molde de su vida cotidiana.

Esa mañana, en cambio, prefirió recoger cada una de sus ilusiones y llevarlas consigo. El resto del día las fue repartiendo por rincones, macetas y jardines, con la silenciosa esperanza en que alguna acabara por germinar.
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