De repente un día
cuando menos lo esperas
todo salta por los aires
Entonces vas y te pones a revisar
analizas
defines las variables
las sopesas
asumes y repartes culpas
(maldito lastre católico)
admites errores
y te haces propósito de aprendizaje
y hasta de enmienda, con la esperanza de que aún quede algo por salvar
Aunque quizás
lo mejor fuera deleitarse
pasear ingrávido entre el fluir de partículas que deja nuestro big bang particular
confiar en el buen gusto de la física y el azar
seguros de que el nuevo universo no será peor que el dejado atrás
Por si acaso, no vendrá mal seguir remando
rumbo al paisaje soñado
allí donde porras esté
deambulando hacia donde se nos antoje más confortable
Quién sabe
tiempo al tiempo
Hice un pacto con el tiempo
para que no me llenara la cabeza de silencios
Porque no necesito saltar para estar vivo
y para volar me bastan las ideas
A cambio de las arrugas en las manos
de las rayas que bordean mis ojos
de las manchas en la piel
de esos dolores que
de vez en vez
se apoderan de mis articulaciones
Para compensar
le pedí al tiempo
que me conservara las ganas
que no me despojara de ilusiones
que no me arrebatara los sueños
Espero que cumpla
Tendré que darle tiempo al tiempo
Como maresía
El Teide desde La Gomera / JLH.
Salitre, soy de salitre
y como maresía me cuelo por tus orillas
serpenteo los arrecifes
me elevo sobre la arena que te cubre
para dejarme llover sobre el cardón
y empapar las hojas diminutas de la tabaiba.
Humedezco tus rocas
y me filtro en tus tierras
hasta acurrucarme en tus adentros.
Es por esto que soy salitre
salitre y arena
roca, cardón y tabaiba
tierra y marea.
Soy marea.
Soy isla.
Maresía.
tiempo
Siempre queda tiempo
espacio suficiente para dar un paso al frente
para dar marcha atrás y rectificar.
Momentos de reflexión y días de improvisación
minutos de dolor
horas de risas
segundos de gloria
meses de invierno e infierno.
Siempre queda tiempo.
Tiempo de recuperarse y volver a perderse
días de rocas
noches de nubes.
Tiempos pasados que nos acompañan hacia los que están por venir.
Tiempos pasados que nos acompañan hacia los que están por venir.
Madrugadas de insomnio y tardes de siesta.
Siempre queda tiempo.
Tiempo que perder.
Tiempo para ganar más tiempo.
(2001.
Esto lo escribí hace diez años.
Ha pasado tiempo.
Lo encontré al abrir viejas libretas en esta mañana ociosa de domingo.
Fue así que volvió a encontrar su momento).
Esto lo escribí hace diez años.
Ha pasado tiempo.
Lo encontré al abrir viejas libretas en esta mañana ociosa de domingo.
Fue así que volvió a encontrar su momento).
escapó
El lugar de los hechos
El lugar de los hechos es un lugar indefinido, lejano, del que hablamos siempre en pasado.
Solemos creer que en esos puntos de los mapas ya nadie reside, se pararon los relojes y hasta la vida dejó de pasearse.
En algunos lugares de hechos conflictivos, los vencedores construyen plazas y alzan monumentos, para que no olviden sus victorias. Pero hay hechos que no quedan en ninguna memoria, que no se celebran ni se escriben ni se cuentan, aunque sí tuvieron su momento y lugar.
En cualquier esquina, en el metro cuadrado donde esperamos el transporte público, en la orilla donde tomamos el sol, en el pedazo de mundo donde nos tumbamos a dormir cada noche… en cualquiera de ellos cayó asesinada alguna víctima, alzó su brazo ensangrentado un guerrero, intercambiaron las primeras caricias dos cuerpos ilusionados, algún viandante culminó esa genial idea que cambió el rumbo de su vida, se unieron dos células y no pararon de suceder mitosis y meiosis, en espiral, hasta el infinito…
En cualquier rincón, bajo cualquier piedra se esconde un millón de historias que ya nadie recuerda pero que, estoy seguro, decidieron el curso de la humanidad igual o más que las anécdotas que sí conmemoramos pues, sin esos sucesos callados, nada ni nadie seríamos los mismos.





