momentos

Cuando ya no lo esperaba
llegó un tiempo hecho de buenos momentos
hilados unos a otros
como una colcha de viejos retales coloridos.

Quise conservar los primeros
así que les busqué un lugar privilegiado en mi salón
Pero, poco a poco, se fueron reproduciendo
como extraterrestres al mojarse
Total, que acabaron rebosándome las estanterías.

En mi pequeña casa apenas cabemos
los armarios no cierran, repletos
y muchos de los mejores ratos deambulan flotando
pegados al techo, junto a los globos de mis cumpleaños.

Estrechos andamos, sí
pero esta multitud con la que ahora comparto piso
también me ablanda los problemas, colocándolos en su sitio
y hasta me ilumina caminos que antes
yo solo
ni siquiera imaginaba.