Los tiempos que nos corren



Monótonos, como el bipartidismo
Vacíos, como un discurso de Rajoy
Complacientes, como la estadística
Absurdos, como editoriales de El Día
Narcisos, como tertulianos profesionales


Serviles, como el riesgo y su prima
Irreconciliables, como abundancia y hambruna
Patológicos, como la egolatría
Interesados, como políticos
Sumisos, como esta democracia


Los tiempos que nos corren
espejismos que otros inventan
baratijas que consumimos
en las rebajas que habitamos

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vigilia

 
Cuando logró dormir, su sueño ya había pasado. Así que no le quedó más remedio que deambular por fantasías ajenas.
 
Al despertar, aquella realidad tampoco le pertenecía, pero no encontró otras disponibles. Resignado, se levantó dispuesto a habitarla, aunque con el sigiloso propósito de ir moviendo las cosas de sitio, en silencio, poco a poco.