Así que ahí les dejo, con esta mujer tranquila, en la frescura de su desnudez sin prisas.
Opciones
Durante la caída de lo alto de un rascacielos, se aterró tanto pensando en el porrazo que inevitablemente se iba a dar que su corazón, agarrotado, no soportó la tensión. Un infarto lo mató minutos antes de llegar al suelo.
Días gelatina
realidades concéntricas
Paso unos días con jóvenes atrapados en biografías perversas y, sólo unas horas más tarde, celebro la luna llena con mujeres que sueñan con mundos justos, organizando bancos de tiempo solidario, dejando que fluya la energía, cuestionando roles sexuales…
Poco después, otra mujer llora una relación muerta y asume el luto por los años felices que pasaron, sacando fuerzas para esquivar las culpas por el amor desvanecido, los tics y otras dependencias.
El otoño avanza y, aunque el calor persiste, el estado gripal se instala en mis huesos, con ese ligero cosquilleo superficial que anuncia la llegada de la fiebre.
Rumbo
En la mochila, lo aprehendido y vivido: un puñado de habilidades, un montón de conceptos algo mohosos, la mirada atenta, la percepción encendida, la confianza en la intuición y el reflejo creativo… Al timón, el siempre delicado cultivo de la serenidad.
Al otro lado: un mundo por descubrir y descifrar.
Eleven anclas. Zarpamos.
La Jurria
Hubo encuentros y desencuentros, facilidades y tropiezos, momentos de euforia y desesperanza, pero aquí está. Aunque este primer número no es la meta, sino el comienzo de un compromiso con nosotros mismos, con un trabajo que ilusiona a los jóvenes y no tan jóvenes que la hemos soñado, discutido, definido y materializado.
Para algunos es un «derroche». Otros no verán en ella más que una floja revista más. Para quienes la hemos parido, en cambio, es el resultado de la conjunción del trabajo y la creatividad de un colectivo que opta por invertir su tiempo de ocio en descubrir y crear, en equipo, compartiendo y difundiendo cultura, valores… ingredientes siempre escasos y que, de no ser por esta jurria, se diluirían en la esquina de cualquier plazoleta, entre apatías, frustraciones y vaya usted a saber qué malos humos.
Si pinchas en la imagen, accedes a la revista en formato PDF.
Hipatia
La estética del Ágora de Amenábar, mejorable. Me quedo con el personaje: una mujer en busca de respuestas, que no cede a verdades impuestas, por muy sanguinarios y poderosos que sean sus inquisidores, pero que tampoco permanece al margen de los conflictos de su tiempo.






