Y sigue aquí, cubriéndome con ese cosquilleo suave que me provoca su piel esponjosa cada vez que se revuelve y juguetea.
Contradicciones
Dedicó muchos días a descifrar cosas, situaciones y a personas complejas. Así concluyó que rara vez vale la pena lo que no fluye por sí mismo.
Comprobó que todas las ideologías y civilizaciones construyeron discursos enfrentados para dar respuesta a las mismas preguntas.
Trepar a la copa del árbol le enseñó a valorar la sombra a pie de tronco.
El agotamiento de las prisas le mostró el agradable sabor de la calma.
Por las venas de los nuevos inventos, culturas y tendencias vio correr siglos de vivencias ancestrales.
Alejarse de los hombres le permitió medir la verdadera dimensión de la estupidez humana.
Experimentó la humillación, fue entonces cuando conoció los males de la arrogancia.
Constató que la historia está repleta de muertes inútiles. Que nos enfrentamos en guerras internacionales, económicas, laborales e íntimas en defensa del mismo egoísmo.
En la escalera
Rincones mágicos, de Begoña Ortega.
Atendía a sus hijos y acudía al trabajo, pero sin salir jamás de su universo de flores, espigas y duendes.
Él quemaba décadas experimentando vidas.
De continuar encontrándose.
Ella se arrinconaba en su azotea, para divisar árboles donde sólo había edificios; ríos por donde pasaban autopistas; magia y paz en el humo y las prisas.
A él le gustaba enterrar los pies en la arena, subirse a cualquier cima y tomarle la verdadera medida a la ridiculez humana, ésa que se esparce por las aceras.
Aquel amanecer, ella bajaba de la azotea cuando él subía a su montaña.
Se cruzaron en la escalera.
Otra versión
Reflexiones playeras
Otras no dejan más opción que sumergirse a su paso para, en la medida de lo posible, minimizar los efectos de su ajetreo.
También están las que dan una oportunidad, las que nos permiten aprovechar su energía para deslizarnos hasta la orilla.
Otras, en cambio, les tienen tanto miedo que sólo se bañan en la orilla.
También hay gente a la que no le gusta la playa y, como mucho, se remojan en alguna piscina.




