qué hacen sus discursos con nosotrxs?

El continuo bombardeo de relatos no resulta inocuo. En elaborar y difundirlos se esmera buena parte de la actividad política: controlar las agendas, los temas de la bronca en todos los foros y tertulias. Lo de gestionar, ya si eso, mejor en privado… Tú sabes, la política es la política (como el fútbol es el fútbol y las trampas que no pita el árbitro se quedan en la cancha. Pactos de tramposos).

Lo cierto es que los relatos nos atraviesan aunque no prestemos atención. Como ajos camuflados en la comida, nos provocan digestiones pesadas. Aplaudiéndolos y repitiéndolos, pura aerofagia. O inmovilizándonos del espanto y el terror, como inflamación por intolerancia alimentaria.

De una u otra forma, ahí quedamos, afectadas por las palabras. Atrapadas en sus laberintos, buscando salir de esos tableros de palabros vacíos, donde siempre ganan quienes siempre ganan.

Por esta vez, salir por la tangente puede ser una opción válida para habitar y hacer habitables otras realidades posibles. Para seguir soñando y construyendo sin que nos colonicen plenamente la realidad y los horizontes.

La pregunta me sigue rebotando: Qué hace el relato en nosotrxs? Qué hacen sus relatxs conmigo? Cómo salir de su radio de influencia? Cómo responder sin quedar atrapadas en la abstracción teórica, en el matiz del término o el dato?

oportunidades

Qué buena oportunidad para parar
para quedarnos sin disculpas y afrontar todo lo pendiente:
leer, peliculear, jugar, hablar, guardar silencio… mirarnos a la cara.
Qué buena oportunidad para recuperar la sanidad pública
para redistribuir la riqueza, esta vez de forma justa
para socializar las plusvalías
para que nadie viva a la intemperie
para que todas comamos calentito. O ensalada, si apetece.
Qué buena oportunidad para dar valor a lo que realmente vale
para liberarnos de lo superfluo
para retrenzar solidaridades y cuidados.
Para comprobar cuánto nos sobra
que para vivir bien no hacía falta tanto.
Qué buena oportunidad para constatar que los peligros de la dependencia económica no eran un mantra
que el cemento no se come
que la agricultura de kilómetro cero es más que necesaria.
Qué buena oportunidad para curarnos la arrogancia
para demostrarnos
una vez más
que nunca fuimos la cúspide de las especies
que la naturaleza sabe lo que se tiene entre manos
y no olvida sus facturas
Que la pandemia somos nosotrxs
y nos toca sanarnos.
marzo 2020

Actos de fe

Se está acabando la misa.

En breve finalizarán las procesiones, desmontarán los púlpitos y quienes se hagan con un pedazo del altar se darán otra vez la vuelta, volverán a dar la espalda a sus feligreses.

Borrarán la versión amable de sus rostros y recuperarán el latín como lengua oficial, sin preocuparse de que nadie les entienda.

Claro que, no dejarán de pasar su cepillo, para que sigamos financiando su pan, su vino, sus palacios y sus fiestas.

Si vas a misa el domingo, elige bien a quien te engaña, el cielo que te promete, la vida que te da.

historias de frenopático

En la misma planta donde convive un  hombre que traga cuchillos y cucharas con otro que llegó hablando un dialecto árabe que ni él había escuchado jamás, en el pasillo donde un joven echa broncas a los dioses por permitir tanta corrupción política y económica, en esa zona del centro sanitario donde está el tradicional Napoleón, vive también un anciano que saluda a las mujeres cantando el cara al sol con la derecha en alto, al que no se puede interrumpir porque vuelve a empezar hasta llegar a la última nota y, acto seguido, las llama putas y guarras con el mayor de sus desprecios.

En ese lugar hay un hombre que cree ser Franco y cada mañana, puntual, manda fusilar a todo el personal sanitario. En el mismo espacio, un joven se siente miliciano republicano. Cuando los dos se cruzan, se hace el silencio en la planta y algunos internos se pasan el índice por el cuello… La sangre se hiela.

Algo me dice que este país no ha pasado página.

alturas

escalera

Desde lo alto de una escalera

a la gente se la ve pequeña.

.

Si te columpias fuerte

te parecerá que la vida no salpica

a ti no

solo al resto

.

Si no atraviesas el espejismo

ni te miras los pies de barro

la vida no va contigo

hasta creerás en el destino y el azar

como únicos motores del mundo

de la humanidad

del universo

.

Desde el exterior del laberinto

se ve muy clara la salida

.

Si todo te vino resuelto

argumentarás que los problemas no existen

.

Desde lo alto del columpio

teorizarás sobre el vaivén y el devenir

sin ensuciarte los zapatos

.

Te costará ver que tus cadenas también se oxidan

Cartón piedra

Disparamos desde la orilla a quienes huyen del hambre. Apaleamos a las personas que trepan por las vallas de nuestras fronteras del Sur. Solo las del Sur.

Nos hablan de transparencia desde una pantalla de plasma. Sin preguntas. Sin respuestas. Prometen lo que al rato desmienten. Ni las imputaciones los separan de los cargos públicos, vuelven a presentarse a las elecciones con las manos sucias, como si aquí no pasara nada.

El partido del Gobierno blanquea dinero en paraísos fiscales, se compara con una ONG y se reparten el botín en sobres sin nombres. La Fiscalía silba, cegata, no encuentra indicios, mientras retiran a los jueces que remueven sus cimientos putrefactos.

Impiden las energías renovables para beneficiar a las multinacionales que nos vampirizan y contaminan, las que les contratan y les dan despachos cuando se les acaba el chollo público.

Jóvenes encarcelados por denunciar la falta de trabajo. La universidad cada vez más cara, más lejos, más privada, más inútil.

Los bancos cubren sus pérdidas con el dinero de la ciudadanía, la misma a la que les quitan las casas, el trabajo, las becas, los medicamentos…

Esto no es un cuento, mucho menos poesía. Es esta democracia de cartón piedra, la nuestra, la que permitimos. No sé ustedes, pero yo necesito soñar otras realidades posibles, seguir creyendo que los derechos humanos no son utopía. La perfección es inalcanzable, pero es vital seguir buscándola. Si no, para qué?