Trepar a árboles sin raíces
Construir rascacielos sin cimientos
Aferrarse a la vida de otros
demorando la propia
siempre a medio hacer.
Se repite el ritual. Ejércitos de preguntas, proyectos abandonados, fracasos airados… salen de esquinas y cajones. Se abalanzan a mi paso enredándome los pies, desorientando mi equilibrio.
Los deber ser hacen piña y se cuadran frente al espejo de la mañana. Hasta el retrovisor del coche me devuelve imágenes rescatadas del olvido más grotesco.
La nueva cifra que llega proyecta un personaje que nunca fui, el traje a medida que encargaron para mí por estas fechas, hace ya mucho. Un terno en el que no entro, no sé si por grande o pequeño. No es para mí.
No tengo respuestas. Solo sé que los días pasaron en su fluir. Las decisiones eran inherentes a los pasos. Me obligué a probar corsés asfixiantes que no tardaron en amoratarme. Escapar o morir. Y seguí gravitando.
La gente camina deprisa. A veces envidio su decisión, como si supieran hacia donde van. Una misteriosa meta les atrae, como imantados. Los veo pasar. Probé a tirarme a su paso, pero no me arrastran.
Los catecismos que me amamantaron cayeron derrocados por las verdades adolescentes, pero éstas también se desdibujaron al poco.
La única verdad es que no existe ninguna. Ni metas. Ni fórmulas. Ni trucos. Ni atajos.
Qué difícil llegar a puerto sin faro, cuando no hay faro ni orilla.
Vuelvo al agua y la sal
a la ingravidez de la marea
en el atardecer de un nuevo verano
La espiral me devuelve
al niño de cuerpo de pez
que juega a incorporarse al empuje de la ola
Me trae la ilusión de la orilla
el revolcón fresco de la espuma rota
Vuelvo al agua y la sal
a la ingravidez del verano
a dejarme mecer
flotando entre las calmas
al cosquilleo de la arena bajo los pies
al brillo de las piedras mojadas
Vuelvo al salitre
al silencio del rompiente
a la cabeza sin palabras
Vuelvo al agua y la sal
Aunque ésta sea otra tarde
de cualquier otro verano.
Acecha
a la espera de un silencio oportuno
Se cuela
y pronto se hace fuerte
enturbiando
una a una
todas las ideas
Refuerza las murallas
y despierta el vértigo
Agarrota el cuello
seca la garganta
y avanza con púas por la espalda
Difumina los caminos
les borra los destinos
Congela el aliento
entumece las piernas
derriba las manos
secuestra el aire
Abandera el sinsentido
y enaltece la rendición
Pero basta una mueca
una imagen
un sueño
para recuperar todo
el empuje, los puentes, la intuición
con que derrumbar murallas, sortear abismos, inventar caminos
Porque ni siquiera el miedo
tampoco él
es invencible.