Para cerrar puertas
nada mejor que abrir ventanas
dejar que circule el aire.
La corriente se encarga del resto.
Volvió a perderse en el mismo laberinto.
Una vez más, se sintió a salvo recuperando la hebra de lana que había desovillado por el camino. El truco ancestral que le inculcaron con tantos cuentos desde la infancia.
Tirando de ella repitió sus pasos, pero éstos solo le llevaron hasta la entrada, al mismo punto de partida de siempre.
Necesito tiempo
Tiempo para ordenar ideas
para separar rutinas de emociones
para dar nombre a sentimientos, días, momentos
Tiempo para quitar ruido a las palabras
Tiempo para escucharme
para verme
Tiempo para saberme e inventarme
Pero se impone la prisa
la mal agüera, tóxica y corrosiva prisa
el quiero esto y lo quiero ya
lo que sea, pero YA !
el capricho al instante
Todo o nada, de inmediato
Sin más
Consumimos productos
engullimos ropas, culturas, ocio
devoramos vidas y objetos
tragamos medios, recursos, PERSONAS
Satisfacemos presuntas necesidades
consumimos
consumimos
consumimos
Todo vale para saciar el antojo
Nada se macera
ni reposa
fast food
fast emotions
Enhueramos
Malvenido a la era del aquí te pillo, aquí te zampo
Malhallado
Amaneció el día cubierto
Nubes oscuras lo techaban todo
o casi todo
Desde lejos se escuchaba la tormenta
con su grito de sílabas trabadas
alargadas
mal agüeras
A media mañana
comenzó la descarga
Primero, unas pocas vocales
Pronto, alfabetos completos
con símbolos de lenguas extrañas
Morfemas y fonemas chocaban contra los cristales
rebotaban en los coches
en los paraguas
Horas después, las gárgolas vomitaban palabros
algunos indescifrables
que se unían, corriendo calle abajo,
formando discursos incoherentes
que los niños desmentían
saltando de charco en charco.