laberinto

Volvió a perderse en el mismo laberinto.

Una vez más, se sintió a salvo recuperando la hebra de lana que había desovillado por el camino. El truco ancestral que le inculcaron con tantos cuentos desde la infancia.

Tirando de ella repitió sus pasos, pero éstos solo le llevaron hasta la entrada, al mismo punto de partida de siempre.

 

aquí te pillo, aquí te zampo

Necesito tiempo

Tiempo para ordenar ideas

para separar rutinas de emociones

para dar nombre a sentimientos, días, momentos

Tiempo para quitar ruido a las palabras

Tiempo para escucharme

para verme

Tiempo para saberme e inventarme

Pero se impone la prisa

la mal agüera, tóxica y corrosiva prisa

el quiero esto y lo quiero ya

lo que sea, pero YA !

el capricho al instante

Todo o nada, de inmediato

Sin más

Consumimos productos

engullimos ropas, culturas, ocio

devoramos vidas y objetos

tragamos medios, recursos, PERSONAS

Satisfacemos presuntas necesidades

consumimos

consumimos

consumimos

Todo vale para saciar el antojo

Nada se macera

ni reposa

fast food

fast emotions

Enhueramos

Malvenido a la era del aquí te pillo, aquí te zampo

Malhallado

demagogias





Amaneció el día cubierto
Nubes oscuras lo techaban todo
o casi todo


Desde lejos se escuchaba la tormenta
con su grito de sílabas trabadas
alargadas
mal agüeras


A media mañana
comenzó la descarga
Primero, unas pocas vocales
Pronto, alfabetos completos
con símbolos de lenguas extrañas


Morfemas y fonemas chocaban contra los cristales
rebotaban en los coches
en los paraguas


Horas después, las gárgolas vomitaban palabros
algunos indescifrables
que se unían, corriendo calle abajo, 
formando discursos incoherentes
que los niños desmentían
saltando de charco en charco.

bajo mis olas

ingravidez interior. JLH, 2011

Cien mil leguas de viaje hacia mí mismo
buceando por agujeros oscuros
esquivando bullicios conscientes
ecos de recriminaciones, deseos y eslóganes
vidas pret a porter
objetivos vitales precocinados
biografías desteñidas, heredadas como ropa usada, de  familiares, parejas y amigos…
Buscando al otro lado de mis sueños
de mis miedos
Allá adentro
donde los oídos pitan, casi revientan
en el epicentro de la nada
Hasta donde el oxígeno me alcance…

historia natural

En algún siglo de este viejo planeta, tus células y las mías formaron un mismo organismo.

Una microbacteria, un árbol, un gigante o diminuto animal marino, un alga o un dinosaurio, un elefante o quizás un gusano. No lo sé. No puedo recordarlo.
El ciclo de la vida o el alimentario, qué más da, nos separó en algún momento y desde entonces recorrimos miles de seres y formas, cada uno por su cuenta.
Hoy, aquellas células con las que convivimos componen nuestros respectivos cuerpos, donde ahora se reconocen, se buscan, se compenetran, se funden…