Canarias un día

Este montaje del día de Canarias nunca me cayó simpático. Cuando se lo inventaron no era más que un intento de legitimar la recién creada comunidad autónoma archipielágica, con una fiestita en la que concentrar alabanzas, folclores, premios y otras parafernalias al uso.  Se trataba de llenar de populismo una Administración teóricamente descentralizadora que en cambio nacía por la otra vía, la que pasaba de consultar a los ciudadanos implicados.
En sus orígenes generaba pasiones, a favor o en contra. Con el paso de los años, perdí la cuenta, todo es desierto y pura indiferencia.

Este fin de semana, por motivos ajenos a mi voluntad, lo confieso, anduve por diferentes municipios en los que celebraban actos conmemorativos por este 30M.  El resumen: cuatro pelagatos y contenidos de  lo más excéntricos. Algunos programas eran puro deporte: fútbol, baloncesto… Muy sano, sí, pero nada que ver. En otros, se celebró construyendo viejos juguetes de hojalata y lanzándose en cochitos de cojinetes por las pendientes. No sé bien si reivindican Canarias o la creatividad infantil de la posguerra, que no está mal pero, la verdad, no son lo mismo.
Como digo, actos desiertos, con más organizadores que público en los que, así todo, los políticos no desaprovecharon para lanzar sus arengas a los sordos vientos. Fiel reflejo de la realidad. 
Qué ciudadanía podría emocionarse con una Administración regional en la que no pueden entrar las minorías, las diferencias, que se gobierna a partir de una ley electoral que cierra las puertas a los pequeños e imposibilita las mayorías, donde nadie se siente representado y los seudorepresentantes se atrincheran para que nada les cambie.
La comida gratis y las verbenas ya no mueven masas. Gracias al tiempo. Aunque no sé si eso es madurez democrática o simple hartazgo generalizado.

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Más claro, agua

Dany El Rojo, líder del 68 francés, sigue poniendo los puntos sobre las íes a la vetusta y usurera Europa, por mucho que se disfrace de moderna UE.
Aunque las situaciones de crisis pueden convertirse en oportunidades para reinventarse y renacer, hay quienes no salen jamás de su oscuro papel de buitres carroñeros.

Esfuerzos inútiles

Vale, que sí, que estoy de acuerdo en eso de la visión holística de lo humano, con aquello de las muchas patas sobre las que nos sostenemos y andamos: la física, la intelectual-cultural, la emocional y hasta la espiritual, para quien la tenga, juraría que no es mi caso. Aún así, hay pocas cosas tan inútiles como teorizar sobre los sentimientos.
No se trata de negarlos, en absoluto. Todo lo contario. Están en el meollo de todas nuestras cuestiones: acciones, reflexiones, salud… al tiempo que se dejan influir por todas ellas.
Es precisamente por eso que teorizar sobre la emociones es tremendamente subjetivo y  contextual. Las metaemociones son un constructo sesgado de lo que sentimos, una montaña de arena.
Mucho más si tenemos en cuenta la limitación de las palabras, que no hay verborrea capaz de describir todos los detalles de cada cosquilleo, cabreo, enamoramiento, indiferencia…
Sin entrar en el significado personal que cada cual le da a cada término. En tal caso, apaga la luz y vámonos.
Las emociones están para sentirlas, para dejarlas fluir. No nos queda otra. Ni reprimiéndolas dejan de condicionarnos.
Para todo lo demás están los poemas, los boleros, los tangos, la baladas, el rock and roll y hasta el havy metal. Lo que más nos valga en cada momento y ocasión.

El cuento que más te gusta

En una reunión familiar reciente -mi padre cumplió 80 años y convocamos a buena parte de la familia-, salió la recurrente conversación de a través de qué medios nos informamos de la presunta realidad.
Ocurrió lo habitual en una familia variopinta como la mía: los de El País, Público y otros medios alternativos de Internet miraban con recelo a los de El Mundo e Intereconomía. También viceversa.
Claro que, cada cual lee, escucha, ve la interpretación del cuento que más le gusta, negándose a percibir las que le distorsionan la concepción del universo que eligió ver.
En el fondo, todos sabemos que escogemos una versión sesgada de la realidad, interpretada a su vez por sujetos interesados.
Pero… ya lo decía Platón. 

Medidas antidéficit

No voy a decir nada nuevo, lo sé, pero si no escribo de esto, me asfixio.
El gobierno ZP se gasta la pasta pública en salvar a los bancos de sus pufos  de beneficios privados. Ahora que no le cuadran las cuentas y recorta gasto social, sin tocarle la tributación a los ricos.
La CEOE se frota las manos. Los sindicatos mayoritarios anuncian huelgas generales, de dudosa efectividad, dicho sea de paso.
Así está el patio.
Para leer:

estrategias

Si me atacas y me enroco, me encierro entre mis propias piezas, me inmovilizo, me asfixio. Tú ganas.
 
Si contraataco, abandono mi jugada, dejo de ser yo para responder a tus impulsos, quedo vulnerable e indefenso, avanzo a tu ritmo. Tú ganas.
 
Ahora que veo tus fichas, la caída de tu rey no es para mí un objetivo. Mucho menos los contoneos de esa reina tuya. Tampoco derrumbar las torres en las que habitas. Así que, pensándolo mejor, abandono este tablero. Tú ganas. Yo gano.
 

Gorgorito

Invierto tiempo y dinero en aprender a resolver conflictos de otra manera, a hablar de forma asertiva, a comunicarme sin violencia… pero, una tarde de mayo, se me ocurre ir con mi hijo al parque y un muñeco de trapo le enseña que los problemas se solucionan a mamporrazos. Ya me vale.