Gorgorito

Invierto tiempo y dinero en aprender a resolver conflictos de otra manera, a hablar de forma asertiva, a comunicarme sin violencia… pero, una tarde de mayo, se me ocurre ir con mi hijo al parque y un muñeco de trapo le enseña que los problemas se solucionan a mamporrazos. Ya me vale.

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No queda nadie

Es que no se puede uno fiar de nadie.

Ahora nos cuentan (pincha aquí) que Robin Hood, aquel héroe de la infancia que nos enseñó lo justo que resulta robar a los ricos para repartir la riqueza entre los pobres, pues ése mismo no era más que un sicario.

Lo dicho, ya no queda nadie a quien creer.