violencias

Si aparece una pistola en escena, decía Chejov, siempre hay un personaje que la utiliza a lo largo de la trama. En la vida real, la Psicología confirma que nos ponemos más violentos cuando hay armas presentes.

De cualquier forma, mucho me temo que las cosas nunca son tan fáciles de delimitar. Yo mismo, procuro evitar los juguetes bélicos y las armas me dan tremendo repelús, por aquello de que las carga el diablo, pero no olvido que pasé la infancia imaginándome a lomos de un caballo desde donde disparaba a indios o vaqueros, según me diera.

Y quién no conoce o padece a quien sin armamento ni argumento enreda con su mal genio y su versátil violencia.