calcetines


Desde sus primeras navidades le enseñé a gritar “Viva la República” al paso de los Reyes Magos en la Cabalgata. Lo hacía aún cuando desordenaba las palabrejas con tantas sílabas. 

El año pasado comenzó a sospechar que mi consigna no debía ser algo bueno y hasta advirtió a sus amigos para que no la corearan, por si se quedaban sin regalos, decía.

Este año, con sus siete recién cumplidos, al intentar convencerlo me preguntó qué es eso de República, lo de ser republicano. Cuando le expliqué que consiste en estar en contra de los reyes, cuestionó extrañado: ¿Por qué no te gustan? Sin ánimo de ser más panfletario de lo debido, le resumí que son personas que tienen muchas riquezas sin haber trabajado nunca para conseguirlas, que viven a costa del trabajo de los demás (hay tantos así). Sin dudarlo un segundo, contestó vehemente: “Pero éstos son buenos, Papi. Éstos comparten lo que tienen. En lugar de darnos dinero, van y nos compran regalos. Es como si repartieran sus riquezas”.

Tras un espeso silencio que, confieso, yo invertía en rumiar como rebatirle semejante argumento, zanjó la conversación concluyendo: “Claro papá, como eres republicano todos los años te regalan calcetines”. Será por eso.
Anuncios