de sueño en sueño

 
Tener una idea, definirla, estructurarla, escribirla, corregirla, darle ritmo, editarla, encuadernarla…, para que acabe atrapada en una olvidada estantería, es como inmovilizar un sueño entre frías rejas con la única intención de exhibirlo. Eso, claro, si alguien tiene la feliz idea de atravesar la jungla de alguna biblioteca y, además, decide abrir precisamente nuestro libro. 
 
Si todas esas variables se conjugan, si se alinean tantas casualidades, entonces la cosa cambia. El sueño se libera, revive, se reinventa, se transforma arrastrado por las nuevas brisas que lo sueñan.
 
Quizás no se muestra ni se comparte un sueño. Quizás sólo se incita a soñar.
Que no es poco.