anhelos

amores sin nombres
abrazos sin miedos
calor sin precio
miradas brillantes

paseos sin rumbo
sexo sin prisas
saltos sin vértigo
amaneceres y risas

compañías sin hipotecas
conversas sin censuras
sentir sin peros
soñar sin planes

La dimisión en bloque de las taxonomías
hartas de su inutilidad
deciden inmolarse en público

Actos de fe

Se está acabando la misa.

En breve finalizarán las procesiones, desmontarán los púlpitos y quienes se hagan con un pedazo del altar se darán otra vez la vuelta, volverán a dar la espalda a sus feligreses.

Borrarán la versión amable de sus rostros y recuperarán el latín como lengua oficial, sin preocuparse de que nadie les entienda.

Claro que, no dejarán de pasar su cepillo, para que sigamos financiando su pan, su vino, sus palacios y sus fiestas.

Si vas a misa el domingo, elige bien a quien te engaña, el cielo que te promete, la vida que te da.

historias de frenopático

En la misma planta donde convive un  hombre que traga cuchillos y cucharas con otro que llegó hablando un dialecto árabe que ni él había escuchado jamás, en el pasillo donde un joven echa broncas a los dioses por permitir tanta corrupción política y económica, en esa zona del centro sanitario donde está el tradicional Napoleón, vive también un anciano que saluda a las mujeres cantando el cara al sol con la derecha en alto, al que no se puede interrumpir porque vuelve a empezar hasta llegar a la última nota y, acto seguido, las llama putas y guarras con el mayor de sus desprecios.

En ese lugar hay un hombre que cree ser Franco y cada mañana, puntual, manda fusilar a todo el personal sanitario. En el mismo espacio, un joven se siente miliciano republicano. Cuando los dos se cruzan, se hace el silencio en la planta y algunos internos se pasan el índice por el cuello… La sangre se hiela.

Algo me dice que este país no ha pasado página.

en portada

Siempre quiso ser portada de la prensa local. Lo intentó por todos los medios pero no hubo manera.

Era un tipo oscuro, airado por la indiferencia, la ceguera ajena, incapaces de reconocerle sus muchos valores y capacidades.

El vecindario no se percató. Su vida seguía siendo gris pero, de pronto, se le había dibujado una sonrisa.

Ocurrió en su casa una noche. Entraron y la destrozaron toda. A él lo mataron de un solo golpe, después lo descuartizaron con saña, salpicándolo todo de vísceras.

Hicieron un buen trabajo. Ocurrió tal y como lo había encargado.

No se conformaba con ser titular de un día. Quería que hablaran de él, al menos, una semana. Con reportaje en el dominical incluido.