paréntesis


Apagar los electrodomésticos parlanchines y lanzaimágenes.

Encender tan sólo la luz imprescindible.

Dejarse sorprender por los sonidos lejanos, por las sombras de la calle que se cuelan por la ventana.


Respirar.


No repensar lo ya desmenuzado una y mil veces.

Dejar los planes de mañana para mañana.

Sentir el cosquilleo relajado del cuerpo cansado…

Y poco más.

 

Anuncios