castillos y excepciones

 Castillo que Sergio (9 años) levantó esta semana en la orilla de Papagayo (Lanzarote). SPCP / 2010
Hay castillos de arena que sobreviven a las mareas. Se petrifican y permanecen en el tiempo, haciéndose palpables, habitables.

Hay días en los que, por mucho que madrugas, no te ayuda ni dios, aunque siempre te queda disfrutar del amanecer más temprano.
 
A veces apaleas una madriguera y el conejo vuelve.
 
Las mangas verdes no son buenas a ninguna hora. Mejor, maduras.
 
¿Por qué tengo que afeitarme cada vez que lo haga mi vecino?
 
El ojo del amo estresa al caballo.
 
Hay cerdos tan irreverentes que no acuden ni a su San Martín.
 
En ocasiones, echándole ganas y maña, mejora lo que empezó mal.
 

Y es que la regla confirma la excepción.

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