medidas y afectos

La quería, sí, desde donde estaban hasta el mismísimo límite en que su cama se convertía en precipicio al oscuro abismo cotidiano. Ida y vuelta, ida y vuelta, ida y vuelta… así hasta el infinito.

Lo quería hasta el espacio interior, un lugar donde nadie pasa frío.
Se quisieron hasta el fondo a la izquierda, aquel lugar oscuro donde descargaron sus pasiones más secretas.
La quiso hasta el olvido.
Se amaban tanto tanto, que permitían que cada cual viviera su propia vida, sin concesiones, interferencias, compromisos ni explicaciones.

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