Qué hago ahora contigo?

espejo

Qué hago ahora contigo?

Cómo desprenderme de ti, si me mostraste los caminos recorridos

En ti vi crecer a Saulo y vigilé sus sueños

Fuiste canal de nuestros guiños, risas y reprimendas

A través de ti repasamos tablas, verbos y chistes

conversaciones kilométricas

Qué haré contigo, ahora que estás roto?

Cómo dejarte en la basura, si me descubriste el universo del sillón trasero

dinosaurios, dragones, seres galáctico y animales parlanchines

Los restos de todas las meriendas

pedazos de juguetes imposibles

Qué haré ahora sin ti, espejo roto?

Cada mañana

escalera al mar web

Uno, dos…

Tuvo que contar hasta tres antes de salir ahí fuera.

Ya no quedaban lagos mansos

transparentes

puros.

Y sabía que lejos de esta orilla

las corrientes eran más adversas

cruzadas

imprevisibles.

Superar la tentación de quedarse para siempre

salir a buscar otras vidas

otras mareas…

La contradicción de cada mañana.

Como boliches

Javier López

Javier López

Como un puñado de boliches corriendo calle abajo

coloridos

brillantes y desordenados.

Los hay que avanzan veloces y solitarios

dan vueltas sobre sí

y se abren paso sin mirar a quienes van a su lado.

Algunos chocan bruscamente y se separan para siempre.

Otros bajan juntos todo el trayecto, aunque a veces tropiecen y suelten chispas.

Unos pocos zigzaguean sin prisas

comparten tramos de recorrido

a ratos con unos

a ratos con otros

hasta que la pendiente los separa

o, en un giro triste,

quizás fraterno,

ven partir la compañía

que sigue de largo

por otras encrucijadas.

instrucciones para escribir lo que siente

1. Coja un folio o dos. O más, según el tamaño de su revoltura.

2. Olvídese de los ruidos, las modas y las formas.

3. Escúchese por dentro. Aísle el sonido de su respiración, el de los jugos gástricos, el meneillo intestinal y las burbujas de aire que le recorren el cuerpo.

4. No se haga preguntas, deje que salga lo que tenga que salir. No se niegue. No se juzgue.

5. No piense que alguien va a leer lo que escribe. No pierda tiempo en gustar. No se distraiga con qué van a pensar. No espere aplausos ni se deje censurar por el qué dirán.

6. No repita frases hechas. No reproduzca lo que ya sabe.

7. Sitúese frente al espejo y mantenga la mirada fija en su dolor, en su alegría, en sus certezas y sus abismos.

8. Disfrútelo.

9. Cuando de verdad sienta que ya vomitó todo, descanse. Encienda un cigarro, si fuma; póngase una copa, si bebe; reconfórtese con algún homenaje y léase despacio.

10. Guárdelo. Es recomendable que lo vuelva a leer más tarde. Cuando le apetezca. Cuantas veces le apetezca.

11. Si con el tiempo ya no está de acuerdo, si ya no piensa lo mismo, no se asuste. Las cosas cambian. Si no lo entiende, tampoco se asuste. Esas cosas pasan.

me acompaña la lluvia

Busco palabras que definan la raíz del desconcierto
de donde brotan estas ramas que lo enredan todo

No valen paradigmas globales
que drenen sus lagunas con eslóganes
y se defiendan con mantras de frases hechas
comprimiendo la realidad hasta meterla en su cuadrícula

Sigo adelante
sin resolver mi necedad ni el empeño de comprender el todo
de negar el evidente sinsentido

Me acompaña la lluvia

Me obligo a deshacer los remiendos
escarbo la tierra con la que tapé mil agujeros

Nada sacia para siempre
ni hay con qué reprimir este instinto de calmar

Tengo que dejar de parchear
No me vale cavar nuevos infiernos

Aunque no sé por donde empezar

Me acompaña la lluvia

Tres lópez

Aquellos brazos fuertes que me alzaban al aire

hoy son hueso y pellejo, manchado por el tiempo.

La mano que me protegió de las caídas

busca mi apoyo para salvar el equilibrio.

La fuerza abandonó la vehemencia,

se hizo ternura.

La mente ágil, competitiva y exigente,

la que me contagió la obsesión por los números,

hace mucho que decidió desconectar,

instalarse en el ensimismamiento,

en la felicidad de hacerse inmune a los estímulos.

Ahora me toca aprender la lección del tiempo,

la del equilibrio compartido,

que pasó de tu cuerpo a mi cuerpo,

digerir los cambios,

interpretar la presión de tus manos,

deambular por tu mirada ausente,

disfrutar tus silencios,

acumular recuerdos.

simétrico

Si fuera simétrico
podría mirar a cualquier parte
pero siempre vería lo mismo

Si me buscara por dentro
sería igual que remover por fuera

Nada en mí provocaría sorpresa
y me perdería la jugosa digestión
de una sabrosa contradicción

Si fuera simétrico
sería siempre previsible
mi vida no tendría sobresaltos
ni errores
ni cálculos

Sería un ser sin aristas
un reflejo perfecto
como una pareja de idénticos
siempre cordiales
siempre de acuerdo

Si fuera simétrico
daría igual con qué pierna me levantara
mi mano derecha sabría todos los secretos de la izquierda
y lo que me entrara por una oreja retumbaría siempre dentro
como ecos de campana

Si fuera simétrico
parecería perfecto
pero tan solo sería un tipo más gris y aburrido.