Día Internacional del Medio Ambiente


Es complicado esto del Medio Ambiente.

Por un lado, es cierto que tras la Revolución Industrial los humanos pasamos a ocupar el lugar de los dioses a los que hasta entonces simplemente adorábamos. Desde aquel momento nos creímos protagonistas, dueños y señores del Universo, y empezamos a usar todo lo que nos rodea para lograr nuestros propósitos, por muy desquiciados que resulten.

Otra lectura posible y coherente es que nosotros, humanos, somos una especie más en el complejo entramado de la Naturaleza. Como cualquier otra, transformamos energía y materia. Formamos parte del ciclo alimenticio y no en la parte alta ni baja, sino como un eslabón más en ése círculo de intercambios.

Los recursos naturales son finitos. Es cierto. Y aunque nos presentan el reciclaje como la gran solución, ¿cuánta energía se consume para convertir en nuevas las botellas usadas?, ¿cuántos litros de agua se contaminan para obtener papel reciclado?

Quizás el problema nunca residió sólamente en el origen de los productos que consumimos, sino también en los hábitos, en el volumen consumido.

Lo irracional fue siempre comprar cosas que jamás necesitamos.

Estética electoral

Tengo la certeza de que buena parte del electorado decide su orientación de voto en función de criterios estéticos. A casi nadie se le esconde que muchos simpatizan con una opción política como resultado de un análisis intelectual similar al que usaron para hacerse del Madrid o del Barça. No sé si ellos lo tienen claro, pero resulta evidente que los asesores de los candidatos lo llevan bien estudiado.

No es broma. Por favor, si alguien ha escuchado algún argumento de peso en esta campaña (o en cualquier otra fecha), que levante la mano y nos lo cuente.

La campaña del PSOE es como una historieta de Chopito y Chaporro: «Cuidado que vuelve la derechona». La del PP, un «fuiste tú, fuiste tú. La crisis es culpa tuya». CC-ATI, directamente, nos echa un cuentito infantil, el de las islas perdidas que se quedan mudas si ellos no salen elegidos.

Así que, por contenidos, difícil nos ponen la elección.

Haciendo oídos sordos a tanta chorrada, si nos fijamos sólo en la estética, en lo que en realidad nos están vendiendo, pues tampoco resultan muy agraciados, la verdad.

A Claudina ni la sobredósis de Photoshop le consigue un rostro favorecido. Hace 20 años, cuando correteaba por las frías calles laguneras, estaba mucho más mona. Será porque entonces no se maquillaba ni usaba el tuneo virtual. Aunque claro, con veinte años menos, ¿quién no?

A JFLópez lo retocaron tanto que acabaron marcándole más las arrugas. ¡Parece más viejo! Y algo que nunca he entendido de este hombre: con el poco tiempo libre que debe tener, todo el día pegado al móvil para dirigir el PSC, ¿cuándo porras se pone moreno? Si parece la versión sociata del pepero valenciano.

Por si fuera poco, el pitagorín JuanFran no es nada mitinero. Es como verse de juerga al empollón de la clase. No pega. En sus muchos y disciplinados intentos, logra más parecerse a un telepredicador de los que pueblan los canales sudamericanos. Hugo Chávez incluido.

Mayor Oreja es quizás el más fiel a sí mismo. Tiene la imagen de derechoso recalcitrante de toda la vida, escrupulosamente coherente con su discurso retrógrado. A éste no hay software que lo maquille.

Lo poco que he visto de IU tampoco resulta muy halagüeño. Su vídeo, sin contenidos, parece hablar de catarsis y desahogo de la frustración acumulada, en plan manual de autoayuda: «Vota por un rojo enchaquetado y libera tu adrenalina». Algo así parece decirnos.

Visto lo visto, el próximo domingo no lo tenemos nada fácil. Pero, gane quien gane, ¿cambiará mucho el guión o, apenas, el decorado?