interpretaciones


I. Miró a su alrededor, ató cabos, y lo interpretó todo de muy mala manera. Tras semejante visión no se le ocurrió nada mejor que enroscarse en la espiral de su caracola. Allá adentro, en plena oscuridad, reinventó los motivos, magnificó los daños y hormigonó su lectura del mundo exterior, ése que tanto le desagradaba.

Muy rara vez, con mucho temor, se animaba a sacar una sola de sus antenas para confirmar, cómo no, que todo era aún peor de lo que imaginaba.



II. Miró a su alrededor y, como era de esperar, vio muchas cosas que no le gustaron. También por eso, optó por concentrarse exclusivamente en lo que realmente le satisfacía. En lo que consideró que valía la pena.

Y así fue, zigzagueante y optimista, esquivando todo lo que le desagradaba, sacando el mejor partido a las cosas buenas y los buenos momentos. Ésos que iba coleccionando en la espiral de su caracola, donde sólo entraba para reponer fuerzas y seguir adelante.