¿Y tú qué quieres?

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Cuestión de ritmos

Hay relaciones de mera complicidad y otras que hacen entender los boleros (Gema, dixit). Sólo que a éstas, de vez en cuando, les da por cambiar de ritmo y convertirse en tangos. O, peor, en desafinada versión de algún tema de la olvidada adolescencia.