Así fue que, como cantaba Aute, pasaba por allí, no había tumultos en la puerta y no lo pude resistir.
Al entrar comprendí la ausencia de riadas de curiosos. Pese al eslogan «ahora abre para todos«, la entrada no es gratuita.
De lo visto, prefiero el continente al contenido. Pero ya saben, sobre gustos, arte y estética todo es opinable y discutible. Tengo debilidad por algunos edificios y la primera impresión que me quedó de éste es muy buena. Mejor el interior que el exterior, sin duda. Quiero volver, también porque sus espacios invitan a estar, a caminar, a observarlos y atravesarlos, a descubrir sus muchos ángulos.
Aunque, a 2,5 € la entrada de residente, no sé si me saldrá rentable este rejo esteta que me he dejado crecer.

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