Mes: enero 2009
Rutinas
Durante las últimas semanas del invierno, cada noche ponía de remojo unos pétalos de flores. Al amanecer, después de respirar profunda y conscientemente, se lavaba la cara con aquel caldo. Sin perder la concentración, por muy fría que estuviera el agua, imaginaba el colorido del resurgir de la primeravera, entre fregado y fregado de sus mejillas.
Pocos días después, ineludiblemente, se presentaba la nueva estación.
Aquel año, en cambio, se sintió cansada. Mayor. El viejo ritual se le antojó inútil, agotador.
Se acercaban las fechas, pasaban las semanas, pero ella no se lavaba con el agua de las flores.
Ese año, puede también que por cansancio, tal vez por aburrimiento, la primavera no llegó.
Dibujos con historias
Para siempre
De Andreu llaman la atención sus reflejos para sacar chispa en el tú a tú. Lo demás es trabajo de sus guionistas.
De Punset, su obsesión por cuadricularlo todo, por encontrarle la lógica genética, molecular, química, matemática a cualquier cosa que ocurre o sentimos. Qué manía. Es como explicar un truco de magia. Prefería no saberlo. Con todo, en su afán divulgador, sin quitarle el mérito a este economista con tremenda curiosidad científica, se deja siempre atrás muchas variables. Termina haciendo un discurso reduccionista.
Adornaba esta noche esa fijación generalizada por vivir eternamente. Qué aburrido. No habrá Seguridad Social que lo soporte. Y es que a veces sólo cuenta de forma amena cosas que ya sabemos hace mucho tiempo. Como lo de nuestras células que se renuevan cada seis años, mientras otras son para siempre. Tanto, que si las mantuviéramos en el caldo de cultivo adecuado, serían eternas.
Insisto, qué horror.
Y no es pesimismo lo mío. No, en absoluto. Yo, como ayer, sigo de lo más optimista:
Me cae bien este 2009
Dentro de poco nos librará de Bush. Por fin. Ya se está despidiendo, repartiendo medallas a quienes le hicieron tantos favores. Mira por donde, se olvidó de su amigo Ansar. Qué detalle. Ni lo invitó a la comida. El bigotes debe estar que trina.
De todas formas, los cambios por allí no serán más que de estilo. Una cuestión estética. Casi postural. Pues en lo esencial mandan las multinacionales. Las de siempre. Poco importará el color del Obama, aunque resulte más agradable a la vista y al oído.
Poco o nada ha dicho el nuevo sobre el genocidio del Olmert. Por poner un ejemplo escandaloso.
El tiempo es el maestro. Ya veremos qué pasa. Mientras tanto no nos hará daño soñar:
Parar el genocidio
Sinapsis
Sí, sinapsis, con «a». Me parece uno de los fenómenos más misteriosos y fantásticos del universo conocido. Conocido por mí, claro está.
Tuve que estudiarlo muchas veces y hasta aparentar que lo comprendía para superar exámenes varios y repetitivos. Engañé a todos los profes, pues sigue siendo un enigma para mí que ese intercambio de cargas eléctricas y sustancias químicas entre la cola y la cabeza de células tan minúsculas sea capaz de crear tanta genialidad y tanta mala idea, al mismo tiempo y hasta en las mismas cabezas.
La abstracción, la misma que se necesita para entender y creerse todo eso, resulta irreducible a una fórmula electroquímica.
En ocasiones, la ciencia también es un tremendo acto de fe.






